Hay muchas formas de encontrar el amor en nuestros días: puedes unirte a uno de esos grupos de gente soltera que sale a tomar café y conocerse, o asistir a lugares en donde probablemente puedas conocer a alguien afín como en el gimnasio, pero todavía quedan algunas chicas románticas que desean que el destino las sorprenda.
Existe una tradición en la cual escribes un mensaje y lo metes en una botella, la dejas libre en el mar y esperas a que tu alma gemela la encuentre, pero en el caso de Hayley Robbins de Kentucky, Estados Unidos, lo único que tuvo a la mano fue una pelota de sóftbol.
Cuando Hayley tenía 12 años viajó con su familia a Myrtle Beach en Carolina del Sur. Había escuchado hablar del mensaje en la botella pero solo tenía la pelota y un marcador, así que la tomó y escribió su nombre, teléfono y el mensaje que quería enviar.
Lo único que deseaba era ver si alguien encontraba la pelota en realidad. Pasaron seis largos años hasta que ocurrió lo inesperado. Una tarde recibió un mensaje de la persona que había encontrado la pelota.
La persona contestó que su nombre era Adam, aunque después reveló su verdadera identidad: Kelci y era una chica de Carolina del Norte.
Kelci comentó que había encontrado la pelota seis años atrás mientras visitaba la playa. Regresó a casa y la perdió de vista. Los años pasaron y una tarde mientras limpiaba su armario la encontró de nuevo.
Ella decidió utilizar un nombre falso porque no estaba segura de a quién le estaba enviando el texto, pero una vez que platicaron tuvo que reconocer que no era un chico lindo tal y como Hayley esperaba.







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